mar

El último paseo por la playa; arena mojada sobre la piel tostada y el rumor de las olas acariciando la brisa.
Reflejos de nácar brumoso entre la espuma que rebosa sobre las rocas y un sol de atardecer de otoño que languidece.
Sueño con otras orillas y me sumerjo en el paisaje sin gaviotas de las barcas abandonadas.

El cielo ha vuelto amarillas las rocas, el mar es ahora más azul que nunca y la noche avanza por el este bañándose en el agua aún despierta.

Más allá de la bahía, una luz encendida contempla la escena desde el fondo del espigón y comienza a encenderse el cielo.
Miles de puntitos rilan traviesos en sus órbitas. Ya el mar se va durmiendo y la brisa, medio dormida, acompaña con su placidez el sueño melancólico de su adagio.

Un paseo por la playa

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