Noticias
Anotaciones
Comentarios

Ywriter

Tags, ,

Rough draft

Software para escritores que permite usar texto

Tags,

Huyendo del invierno

Levanto ese manto de oscuridad

Que cubre el desamparo

De los seres que me miran a través de los barrotes

En ese desahucio que la vida les preparó

En una trampa de singular sutileza

Y en el camino desandado

Donde las alegrías escondidas quieren florecer de nuevo

Dando a los campos el aire de primavera

Oculto en la tierra mojada

Deshago mi equipaje

Dejo a la lluvia empapar mis soledades

Y recibo la semilla que prenderá en mí

Huyendo del invierno

En las alas de los ruiseñores.

He escuchado la canción del azahar

Entonar sus melodías de abril

Sobre la ciudad, y mi piel

Se dejó acariciar por sus pétalos

Como un renacer de junio

Entre los visillos de niebla

Y el sol ardiente de los mediodías.

Quisiera volver,

Andar por las sendas de antaño

Cuando la primavera se posaba despacio

Sobre el telar de los sueños

Y tejía sin cesar entre las luces doradas de los ocasos

Promesas de futuros y jazmines.

Hoy he visto luces en el horizonte

Y gaviotas que gritan tierra

Cuando las olas se aquietan

Entre los claros del mar.

Y sigo

Escuchando el eco de mil dioses

Que llevan en sus fauces las promesas

Para arrojármelas como ofrendas a los pies.

Poesía y naturaleza

Cuando nos mimetizamos con la naturaleza y nos sentimos parte vital de ella, como el conocimiento viviente de todas las sabidurías ancestrales…

Tu magia

A veces me olvido de ti, sí, lo irreal de mis días me cubren totalmente, como si me rompieran un huevo gigantesco sobre los hombros y entonces es cuando siento que las palabras no me llegan, se derriten entre mis pensamientos sin llegar a cuajar,  yo las intento atrapar, pero están resbaladizas, llenas de esa rebaba de clara, irreconocibles, difusas, sombrías y sin ningún brillo.

Son momentos entreverados por el irremisible e inevitable acontecer de la vida, esas bofetadas de realidad que te alejan de mí como si fueras algo inexistente… pero no… estás ahí… en silencio… esperando cualquier momento apropiado para escapar y manifestarte entre mis pensamientos. Te tengo en palabras y ellas te transforman y te cubren de magia;  así, cuando quiero decir cómo es la tarde que llegó a mí alfombrada de sueños, estoy contigo; también en la penumbra de las horas en las que todo parece palidecer a mi alrededor como si no existiera el sol y solo hubiesen nubes de algodón que de tan blandas se quedan flotando inmóviles sobre ese cielo de cemento gris sobre el que me estanco, y el mundo se detiene esperando un resquicio que les anuncie tu inminente llegada a través de una insignificante nota musical, quizás, o a través de una gota de lluvia que resbala por el cristal de una ventana llorosa; en esos mismos momentos te capturo intacta como una flor de un día y tú, juguetona, me das la espalda y desapareces como un hada que se esfuma dentro de la flor que la contiene…  y te duermes de nuevo entre las hojas de los libros, pero siempre queda tu perfume en el aire, intacto y embaucador.

Ser poeta

Ser poeta
es ser capaz de atrapar el alma de las cosas y trasladarla al verso,
intuir el espanto de lo efímero y lo eterno conjugados en un mismo espacio
material de realidad errante que se desdibuja ante nuestros ojos
tomando miles de formas diferentes,
reinventar, redescubrir, ser un vagabundo de la vida,
sumergirse en recónditos abismos para volver sangrando versos,
andar siempre en una búsqueda constante,
saber que estamos condenados a la insatisfacción perpetua
porque en ella está la esencia de nuestro existir,
beber de la desesperación,
meterse en las zonas oscuras más abyectas
para buscar diminutos indicios de luz;
tener un universo en nuestras manos y ser a la vez su centro.

Ser poeta
es morir con el desmayo de una hoja caída
y revivir de felicidad con los brotes de la primavera
sin que nada pueda evitarlo;
es saber encontrar la conciencia
escondida de las cosas en la levedad de las palabras;
somos el canal por el que se expresa el Universo;
somos los portadores de un soplo de aire fresco
en medio del desierto;
nos mimetizamos con el mundo para ser parte de él;
somos mar, tierra, aire, fuego,
tristeza, alegría, pasión, indolencia,
amor, desamor, dolor, angustia,
erotismo, deseo, desesperación…
y a la vez, lo más terrible:
no somos absolutamente nada.

Magia

A veces,
es en esas horas de soledad donde una se encuentra a sí misma,
y todos esos sueños que quedaron enterrados emergen como por encanto en el filo de unos segundos mágicos,
florecen de nuevo en todo su esplendor y nos llenan de una extraña felicidad y entonces piensa una que ya sabe por qué vive…

La efímera gloria de las cosas

El sueño de Escipión

Entre los segundos que conforman el tiempo, se alza y se derrumba la efímera gloria de las cosas, y quizás, también de la misma vida.  Stelmarch.

Último día del año;  deambulando por la ciudad medio desierta de las seis de la tarde. Las calles sorben la media luz que aún las ilumina, pariendo sombras aquí y allá, y el aire de poniente, demasiado cálido para aquellas fechas, logra ascender los termómetros urbanos casi hasta los 17º. Siento como las sombras van apoderándose de las aceras, y los comercios escupen a los ojos sus artículos, tan repetitivos detrás del cristal que casi llegan a impresionarme.
Unas cuantas macetas de piedra salpican el pavimento gris llenas de pálidas flores de Pascua, a estas alturas ya ahogadas por la contaminación. Los adornos urbanos separan la calzada de las aceras. Tropiezo con uno al querer cruzar la calle deprisa. De repente se me antoja un presagio indefinible y aquel conglomerado fugaz de falacias navideñas se desvanece ya entre pensamientos paganos del nuevo año que se anuncia, rimbombante, en algún cartel.
Cerca de la antigua tienda, la urgencia por llegar detiene todo interés por lo que bombardea el entorno, y entonces me doy cuenta: Ha dejado de existir. Sus puertas, cerradas con una reja y con papel pegado a los cristales, ofrecen la visión fantasmal del vacío que la habita ahora. Toda la antigua fachada se ve como unas ruinas desangeladas de un glorioso consumismo anterior. En la puerta principal, un patético cartel anuncia su propia decadencia, el último vestigio de dignidad de un emblemático símbolo del desarrollo económico de la ciudad, y entonces se revela ante mí la efímera gloria de las cosas.
Sin pena ni gloria doy la vuelta a la esquina y me dirijo a la parada de autobús más cercana mientras me planteo la efímera gloria de las cosas. Cicerón tenía razón.

Todas las palabras

Hay noches en que te escribiría todas las palabras

las que abrasan las entrañas,

las que el viento me susurra,

las que me dicen tus ojos

y las que revolotean entre los minutos

del otoño postergado,

todas esas que no se pronuncian por miedo

a que un silencio te las arrebate,

y repleto el espíritu se desborda,

anega todos los confines, y ajeno

a las heridas, brotan sin permiso

rebeldes las palabras que tal vez

queden prendidas de los labios

sin ser escuchadas.

Semánticas

cafe

Semántica del amor

El amor es el olor del café en una fría mañana de invierno;

Las sábanas que aún permanecen calientes;

El nido de sol en el espejo;

La sonrisa de un niño;

Ver una flor entre las piedras;

Sentir su voz escondida en el viento;

Beber una gota de infinito.

 

Semántica del odio

El odio es la factura de la luz en un mes de invierno,

y es la resaca en la mañana detrás de una noche de verano.

El odio es ese espanto de lo efímero que glorifica la vida o la apaga;

El odio descansa dormido en unas letras de canciones, en unos versos de poeta maldecido.

 

Semántica de la esperanza

La esperanza es la utopía de lo eterno enjugando la existencia.

Siguiente Publicar - Publicar anterior